Parece que el downshifting -o cómo vivir bien sin trabajar tanto- podría contribuir a mejorar el contexto social: potenciar las relaciones personales protegiendo el medio ambiente y poniendo a raya al consumismo recalcitrante que nos envuelve aunque nos resistamos.
No obstante, en momentos de crisis y desempleo masivos como el que vivimos, para la mayoría el trabajar menos equivale a ganar menos, lo cual es inviable.
Sin caer en fundamentalismos como el de Heidemarie Schwermer, psicoterapeuta de más de 60 años, y que ha conseguido vivir sin dinero, damos a continuación algunas pautas que nos pueden servir a todos para practicar, en alguna medida, la simplicidad voluntaria o vida sencilla.
Algunos consejos que nos pueden ayudar
Que beneficios nos aporta la vida sencilla
Uno de los cambios más especiales sería disfrutar de más tiempo para dedicar a familia, amistades y ocio. Esto posibilita que se desarrollen nuestras potencialidades: habilidades de comunicación, aumento de la autoestima, relación con el entorno, tomar conciencia de lo real e importante en nuestras vidas, mayor conocimiento de nuestras necesidades...
En definitiva, el downshifting supone calidad de vida. Ahora, ¡sólo hay que empezar!
FUENTE: MUJERES&Cia
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