Acabo de escribir este editorial y me encantaría que diérais vuestra opinión sobre el tema...
Mercedes Wullich
Hablando hace algún tiempo con Inés Alberdi, me daba argumentos sobre por qué las cuotas eran herramientas indispensables a la hora de corregir situaciones anómalas. Y me decía que sólo se toman a mal las cuotas femeninas porque no recordaba que nadie hubiera protestado cuando España y Portugal entraron por cuota en la Comunidad Económica Europea. Ahora, seguramente ´la cuota Davos´ levantará polvareda, y sin embargo ¿Por qué no habríamos de estar allí las mujeres?
Yo creo firmemente que hasta que las mujeres no estemos allí donde se deciden y definen las políticas de más peso, las que regirán gran parte de lo que hagamos, disfrutemos o padezcamos, esto será como decía mi abuela ´pura cháchara´.
Mi gurú, que ha reaparecido pero anda de capa caída por las vueltas del mercado, barruntaba sobre cómo estarían las cosas si hubiera más mujeres en el poder de los gobiernos y las empresas.
Y en relación a un artículo que publicamos sobre que sólo 5 países alcanzarían un 30% de mujeres en sus parlamentos si no hubiera cuotas, me preguntó: "¿Por qué deberíamos presuponer que las cosas andarían mejor?".
Yo, controlando la impaciencia y con el ánimo de hacerlo reflexionar, repregunté. "¿Por qué deberíamos presuponer que no debemos ser parte de lo que ocurra? Deberíamos estar allí, simplemente porque somos la mitad del mundo. Si lo hacemos mal, no habrá mucha diferencia. Y quizás, lo hacemos mejor".
Masticó unas aceitunas, miró cómo una mujer se ponía el casco y se montaba en una moto y me dijo con algo de solemnidad: "Quizás es que nos molesta ceder el poder. Pero a lo mejor nos salvan las malditas cuotas".
Puede que sí. O que no. Pero en todo caso, estaremos en igualdad de condiciones, me dije respirando profundo para pasar raudamente a los temas del día, más urgentes pero no más importantes.
A mí me da bastante ánimo "incomodar" ciertas maneras de ver las cosas. Sobre todo, cuando están en ese lugar de "confort" del que hablan hoy todos l*s coachers a la hora de cambiar las cosas porque no funcionan.
Del confort también hay que salir para aceptar el reto de ser creativ*s, para reinventar las cosas, para mirarlas desde otro ángulo. Sobre todo cuando faltan referentes, o quienes lo son no están demasiado visibles.
Mi compinche, que tras dos años de tenerlo guardado en la caja en la que se lo regalé se ha decidido a usar el GPS en el coche, le ha puesto de nombre "Gloria". Primero, porque es glorioso llegar -aún dando vueltas y vueltas- al destino preciso. Pero también porque un día me escuchó decir que hay mujeres que son para la sociedad como un GPS.
Y cuando me preguntó quiénes, le dije: "Por ejemplo Gloria Bonder. Siempre ha estado a la vanguardia, en la cresta de la ola en las cuestiones de género, poniendo en escena aquello en lo que debemos estar...O Amelia Valcarcel, que es referente y no le pierde pisada a los temas sobre los que hay que debatir...marcando caminos".
De eso se trata, de llegar más pronto y en buena compañía a aquellos lugares en los que queremos estar. En los que debemos estar.
Tags: Amelia, Bonder, Davos, Gloria, Mercedes, Valcarcel, Wullich, cuotas
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